Un ciudadano español ha sido salvajemente atacado cuando se disponía a ingresar sus ahorros en una sucursal bancaria. Los hechos tuvieron lugar en la calle Río Guadiana de la madrileña población de Parla pocos minutos después de las dos de la tarde. Sus propias declaraciones, unidas a las de algunos testigos del suceso, han posibilitado la reconstrucción del atraco, sobre el que ha trascendido que un grupo de tres individuos sudamericanos, uno de cuyos integrantes pudiera ser una mujer, le golpeó con extrema violencia en la cabeza para, posteriormente, y ante la resistencia que opuso la víctima, someterle a una brutal paliza y tratar de acabar con su vida clavándole repetidas veces un objeto que, tras ser analizadas las heridas, bien pudiera tratarse de un destornillador de grandes dimensiones. El ciudadano, que resultó ser un agente de policía fuera de servicio, pudo hacer uso de una pistola y efectuar varios disparos al aire. Lejos de intimidarse, los delincuentes incrementaron la furia de sus golpes, sucediéndose con vesania las patadas y cuchilladas, por lo que en un acto indubitable de defensa propia, según calificaron fuentes policiales, disparó a uno de sus atacantes causándole la muerte. Inmediatamente, los otros dos asaltantes emprendieron la huida en un vehículo no sin antes apropiarse del dinero. Al lugar se desplazaron varias ambulancias medicalizadas que trasladaron al herido urgentemente a un hospital, limitándose, en el caso del atracador, a certificar su muerte. Una noticia, esta que les hemos resumido, que no es diferente a tantas otras con las que nos desayunamos cada día en las páginas de sucesos de los medios informativos de nuestro país, aunque, si seguimos leyendo, podremos sacar una sangrante conclusión. El fallecido, una vez identificado, resultó ser un súbdito peruano habitual de las comisarías. A sus veintinueve años, arrastraba tras de sí un largo rosario de delitos. En busca y captura al estar reclamado por diferentes juzgados, esta joya del intercambio cultural y la alianza de civilizaciones contaba con numerosos antecedentes penales por tenencia ilícita de armas, tentativas de homicidio, robos con violencia, hurtos, falsificaciones y estafas, habiendo infringido, por supuesto, la Ley de Extranjería. Sin embargo, ayer lunes, a las dos de la tarde, en lugar de estar en presidio o, mejor aún, lejos de nuestras fronteras, esperaba tranquilamente para acabar con la vida de un ser humano, de un honrado ciudadano que pretendía ingresar sus ahorros, de un español que le había acogido en su tierra. Este canalla se paseaba impunemente por las calles de Parla sin que, hasta el momento, las Autoridades responsables de que gozase de libertad estén entre las rejas que le negaron al victimario.
La cita: Menos daño hacen cien delincuentes que un mal juez. (Francisco de Quevedo)