"LA PIEL EN EL ASFALTO"

Por In memoriam - 17 de Abril, 2006, 22:07, Categoría: General

No me atrevería a asegurarlo, pero no creo equivocarme si les digo que la razón fundamental que impulsó a la creación del procedimiento ITV fue la de despejar nuestras carreteras de aquellos vehículos que no cumplieran unos mínimos requisitos de seguridad mecánica. El lapso de tiempo transcurrido ya ha sido suficiente como para permitirnos realizar un estudio estadístico que conteste a esta pregunta: ¿ha disminuido por ello el número de los accidentes? Las noticias de los informativos están empeñadas en desmentirlo; es más, todo lo contrario, cada año parece multiplicarse pero, curiosamente, en las imágenes de los implicados casi siempre se observan vehículos nuevos. Entonces, ¿cuál ha sido la utilidad de la ITV en ese aspecto? No puede evitarse, una vez más, que el ciudadano de a pié saque la impresión de que no deja de tratarse sino de otro impuesto encubierto.
A la par, nos enteramos de que cada vez es mayor el número de vehículos con los que nos cruzamos por las carreteras que no han pasado esta inspección. ¿Y de qué nos extrañamos? La experiencia demuestra que existe una cantidad considerable de ciudadanos que ha adoptado este comportamiento como norma de vida. Integran ese colectivo de los que circulan sin seguro, no pagan el impuesto anual de su vehículo o, lo que cada vez es más frecuente, ni tan siquiera se han presentado al examen para obtener el permiso de conducción. ¿Tan difícil le resulta a la autoridad localizarlos? Yo creo que no. Pero, ¿a que molestarse? En oposición a este delictivo comportamiento se encuentra el conjunto de aquellos otros que cumplen religiosamente con sus obligaciones en la materia, lo cual ayuda a mantener en equilibrio el promedio que, representado en artísticos y polícromos gráficos, absolverá de toda responsabilidad al político de turno que, en cada festividad, en cada puente, en cada salida o regreso de vacaciones, ante el frío recuento de víctimas, abrirá los telediarios para, en tono monocorde, intentar convencernos de que de esto también es culpable, pongamos, la pertinaz sequía.

La cita: Lo más aburrido del mal es que uno se acostumbra.

 

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