"VICTIMARIOS"

Por In memoriam - 3 de Abril, 2006, 23:58, Categoría: General

Un mes después de que fuese secuestrado en su domicilio familiar, agentes del Cuerpo de Carabineros han encontrado el cadáver del niño Tommaso Onofri oculto bajo un montón de piedras en la ribera del río Enza. De nada han servido las peticiones que por su liberación hicieran el Presidente de la República y Su Santidad El Papa. De nada han servido los ruegos de sus padres por el hijo, enfermo de epilepsia. De nada han servido los rezos de los vecinos de Casalbarancolo que anoche, como cada noche, se concentraban a las puertas de la casa de la familia para depositar velas y luminarias. Sus victimarios han estado sordos a las súplicas. Las analogías que presenta este luctuoso suceso con el rapto y posterior asesinato de Anabel Segura son escalofriantes. Ambos han tenido lugar con pocas fechas de diferencia y trece años de intervalo. En ambos, el móvil ha sido económico ya que los asaltantes pensaban obtener un cuantioso rescate de las familias. Ambos, ideados por un matrimonio. En ambos, un largo y oprobioso silencio martirizando la espera. Y, por último, en ambos, el atroz crimen a las pocas horas de capturar a su víctima. Italia entera, como España en aquel ya lejano abril del noventa y tres, llora conmocionada la muerte del pequeño Tommy. Si en el caso de la joven madrileña fueron las grabaciones de las llamadas de los secuestradores las que proporcionaron las pistas para su captura, ahora ha sido una huella en la cinta con la que se inmovilizó a los padres de la criatura la que ha llevado a las detenciones de Mario Alessi, su esposa, Antonella Conserva y Salvatore Raimondi, amigo de Mario y cómplice de fechorías. Fríamente, en una primera declaración a los agentes que le detuvieron, Alessi confesó ser el autor material del infanticidio. Cuenta que, cuando huían de la casa, se asustó al oír una sirena de policía y arrojó el niño al suelo. Probablemente malherido, este comenzó a llorar y ante el miedo a ser descubiertos, lo mató golpeándolo con una pala. Tenía solo dieciocho meses. Cuando sean puestos tras las rejas queremos que el funcionario a cargo arroje la llave a la letrina. En la cárcel también hay gente decente; buenas personas que se vieron abocadas al delito impulsadas por la necesidad o los avatares del destino y no sería justo que al baldón de su condena le añadiésemos la ignominia de obligarles a convivir con estas alimañas.  

La cita: No hay necesidad de pensar en el fuego eterno: el infierno está en los hombres. (Jean Paul Sartre)  


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