"LA CASQUERÍA"

Por In memoriam - 25 de Marzo, 2006, 23:53, Categoría: General

Es imposible sustraerse a la pena que en cualquier persona bien nacida produce la visión de los horrores con los que, preferentemente a la hora del almuerzo o de la cena, nos ilustran diariamente sus noticias las cadenas de televisión. La misión primordial del periodismo es la de informar, pero no veo necesario que en aras de esa información la noticia, cuando de una desgracia se trata, siempre se nos detalle al tanto se emiten espantosas imágenes de cadáveres, niños aprisionados bajo toneladas de cascotes o restos humanos entre la chatarra humeante de algún atentado terrorista. Hay países donde estos procedimientos están vetados incluso en las cadenas privadas, tan fuera de control en el nuestro. En los recientes atentados del metro en Gran Bretaña o en la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York no se nos mostraron imágenes de las víctimas y, sin embargo, en ambos casos, quedó informado exhaustivamente hasta el último habitante de este planeta. Pero aquí no. Aquí, como si fuésemos incapaces de comprender los resultados que sobre una aldea puede causar la furia del monzón, nos bombardearán la retina con cuerpos humanos flotando y animales ahogados hinchados como globos. Que un terremoto asola una región, en lugar de emitir las imágenes de los edificios destruidos o las carreteras cortadas, ya podemos prepararnos a observar cuerpos mutilados y pobres mujeres llorando ante la cabeza de un familiar apenas visible entre los escombros. Puro periodismo de casquería. E, inmediatamente, como las setas después del primer día de lluvia, anuncios y más anuncios de organizaciones humanitarias solicitando nuestra cooperación, una ayuda siempre circunscrita al ingreso de dinero en una cuenta corriente. Después, pasarán los días, las semanas, y aquella desgracia será sustituida por otra nueva desgracia: al tifón le sucederá una grave epidemia y al terremoto la erupción de un volcán en alguna isla remota de la Polinesia. Y ya tenemos otra vez el anuncio solicitando ayuda y la cuenta corriente donde ingresar nuestra aportación. Ha sido noticia estos días que el sesenta y uno por ciento de nuestros compatriotas no tiene posibilidades de ahorrar en su economía familiar y que una tasa superior al cincuenta y cuatro por ciento sufre dificultades para llegar a final de mes. Sufrir dificultades es el eufemismo que se emplea para no decir a las claras que tres o cuatro de cada diez españoles pasa hambre. Que muchos carecen de un lugar donde cobijarse o de unos harapos con los que protegerse de las inclemencias del tiempo. Que hay personas que cada noche buscan en la basura de sus vecinos y en los desechos de los mercados un trozo de alimento que llevarse a la boca. No sé si en las televisiones de Suecia, Canadá o Japón se emiten anuncios donde piden la colaboración de sus habitantes mientras se ve la imagen de un español asomado a un contenedor de desperdicios, pero de lo que estoy seguro es de que a la cuenta corriente de estos ciudadanos no llegan los ingresos. Esta si que es verdaderamente una noticia sangrante; aunque no queramos saberla.  

La cita: Los hipócritas, como las flechas de las encrucijadas, señalan el camino que ellos no siguen. (Thomas Moore)  


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