Leo en la prensa que el servicio de correos de Bélgica va a mensurar el tiempo que emplean sus carteros en poner y quitarse el casco. La actual reglamentación belga obliga a estos funcionarios motorizados a utilizar la prenda de seguridad cuando se incorporan a su tarea y al regresar de la misma, no así durante la entrega de la correspondencia. Como en estos últimos años el número de accidentes se ha multiplicado, las autoridades se han decidido por declarar obligatorio su uso durante toda la jornada de trabajo. Pero también han llegado a la conclusión de que quitárselo y volvérselo a poner cada vez que es necesario establecer contacto con los clientes supone una pérdida de tiempo cuantitativa, por lo que, averiguada la duración de la maniobra, si esta se multiplica por el número de veces que se realiza, obtendrán la parte de jornada que se pierde. La finalidad de estos cálculos es, una vez conocido el dato, adecuar la longitud de los recorridos para optimizar el reparto. La entrada en vigor en España de la ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo ha tenido, entre otras repercusiones, cuando menos, dos desagradables consecuencias para el común de los ciudadanos,una estética y otra burocrática; y me explico. La desaparición de las previstas zonas para fumadores en el ámbito de los centros de trabajo, las llamadas coloquialmente narcosalas, obliga a los nicotinómanos a salir a las puertas exteriores para fumarse sus cigarrillos, produciendo, cuando se reúnen varios al mismo tiempo, una desagradable impresión visual de marginalidad. Pero más grave es la consecuencia gestora. Por si no fuese ya tediosa la espera en muchas ventanillas de la administración siempre que acudimos a resolver algún trámite, ahora, con el funcionario entrando y saliendo para echar una bocanadas, las diligencias se pueden volver interminables. En aras de la salud pública, del vuelva usted mañana habitual hemos pasado al espérese un momento, que voy a echarme un cigarrito. Si a este colectivo, al que tanto se censura su poca actividad laboral, se le aplicasen los criterios de la dirección de correos belga, tal vez llegásemos a la conclusión de que pasa más tiempo en la puerta que detrás de la ventanilla, lo cual exige, a mi parecer, la búsqueda de soluciones mucho más prácticas e imaginativas.
La cita: No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. (Séneca)